|
Yo
fui la encantadora mariposa,
que vino de los jardines de tu vida;
yo fui la princesita candorosa,
que iluminó tu seda obscurecida.
Yo fui de tus quereres sultana,
la divina mujer sensual y altiva;
que en tus redes de amor,
quedó cautiva.
Si tus ojos pudieran lograr,
que de mi se apartará el dolor;
nunca nuca te podría olvidar,
aunque muera cautiva de amor.
|