Boda gris
Plácido Acevedo. Puerto Rico

Sabe Dios lo que pensaba,
en aquella triste noche en el altar de la Iglesia.
Cuando vestida de novia, te entregabas a otro hombre
con la bendición nupcial.

Me dijeron que tus ojos se nublaron con el llanto
y que estabas temblorosa.
Que parecías una virgen con tu corona de
azahares escapada del altar.

Esa noche de tu boda, fue la noche
de mi muerte murieron mis esperanzas.
Y aunque hubiera deseado contemplarte
desde lejos, desde lejos y nada más.

Temeroso a que pasara por mi mente acalorada
sabe Dios una venganza.
Corrí lejos de la iglesia a llorar mi desventura
junto a la orilla del mar.

Me dijeron tantas cosas quizás por mortificarme
pero dentro de mi alma sentí una gran humillación.
Te deseo que seas dichosa, y que en el día de mañana
no vayas a arrepentirte por tu fatal decisión.

Te deseo que seas dichosa, y que en el día de mañana
no vayas a arrepentirte por tu fatal decisión.

Agradecemos a la Srita. Miriam Cruz (Puerto Rico) su colaboración.

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