En
una noche de luna,
nos encontramos tú y yo;
con el mar como testigo,
de nuestra inmensa pasión.
Y en el rumor de una ola,
depositamos los dos;
nuestros secretos de amores,
que en el mar se sepultó.
Ola,
que a la luz de la luna,
sin precaución ninguna,
bañaste sus pies;
ola, que su cuerpo tocaste,
y sus labios besaste,
vuelve otra vez,
ven a morir a esta playa;
antes de que me vaya para nunca volver.
Ola,
que su cuerpo
tocaste,
y sus labios besaste;
vuelve otra vez. |
|