Era
una noche triste y llorosa,
cuando a lo lejos se oyó sonar;
de una guitarra las tristes notas,
acompañadas de este cantar.
Era un soldado que adiós decía,
era un valiente de mi país;
un mexicano de alma bravía,
que aquella noche cantaba así:
"Adiós, no llores por mí,
que yo,
pronto volveré; amor,
si la bendición me la has dado tú
y la madre mía del corazón, amor,
no llores por mí; que yo,
pronto volveré."
|