Adiós
Rafael Hernández
Era una noche triste y llorosa,
cuando a lo lejos se oyó sonar;
de una guitarra las tristes notas,
acompañadas de este cantar.

Era un soldado que adiós decía,
era un valiente de mi país;
un mexicano de alma bravía,
que aquella noche cantaba así:

"Adiós, no llores por mí, que yo,
pronto volveré; amor,
si la bendición me la has dado tú
y la madre mía del corazón, amor,
no llores por mí; que yo,
pronto volveré."

¿Quiere llamarnos?
Federico Santos, una voz con alma
5714-2876. México, D.F.
santos@vozconalma.com






¿Te gusta este sitio? ¡Nos lo hizo Public@rte!